Boletín Comercial


El Boletín de Informaciones Comerciales nació como una iniciativa espontánea de los comerciantes de principios del siglo XX, que estimaron necesario traspasarse la información relativa a los clientes que incumplían los compromisos de pago suscritos en ventas al fiado.

Poco a poco, estos datos provenientes de comerciantes de diversas zonas del país se fueron centralizando y canalizando a través de la organización gremial que aglutinaba a los comerciantes interesados. De esta manera, se fue consolidando -informalmente- un instrumento que en su origen tuvo un carácter preventivo frente al otorgamiento de créditos o facilidades de pago.

En la segunda década del siglo pasado, el Boletín había alcanzado una importancia tal, que las autoridades de la época decidieron tomar cartas en el asunto y darle formalidad al instrumento mediante su oficialización como norma de la República.

A dicho objeto, el 28 de marzo de 1928, bajo el primer gobierno de don Carlos Ibánez del Campo, se dictó el Decreto Supremo N° 950 del Ministerio de Hacienda que, junto con regular el funcionamiento del Boletín, radicó su administración en la entonces Cámara de Comercio de Chile, que más tarde pasó a ser Cámara de Comercio de Santiago de Chile. Es así, como el Decreto N° 950 oficializó en derecho una situación de hecho. El Estado le prestó su reconocimiento explícito a un instrumento creado por la iniciativa privada de comerciantes organizados en torno a la Cámara de Comercio.

En 1999, la Ley N° 19.628, de Protección de la Vida Privada de las Personas, ratificó el valor del DSN° 950, en todo aquello que no fuese contrario a la propia Ley.