Incertidumbre predomina en las Proyecciones Económicas Sectoriales de 2020

Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin
Durante el seminario de proyecciones económicas 2020 organizado por la CCS, cinco gremios de los principales sectores de la economía nacional dieron a conocer su visión para el próximo año.

“No cabe duda que todos enfrentamos tiempos difíciles, pero –sin duda- son especialmente difíciles para nuestro sector. Para el comercio no es una opción bajar las cortinas, para nosotros es indispensable abrir las puertas e invitar al público a entrar, algo que ya no podemos hacer con tranquilidad”, señaló Peter Hill, presidente de la Cámara de Comercio de Santiago (CCS), en su discurso de apertura durante el seminario “Proyecciones Económicas 2020: El año de la Incertidumbre”.

El encuentro contó con la participación de los gerentes de estudios de los principales sectores de la economía nacional: Álvaro Merino (SONAMI); Francisco Gana (SNA); Rafael Palacios (SOFOFA); Javier Hurtado (CCHC) y George Lever (CCS), quienes entregaron sus previsiones para la economía nacional del próximo año en medio de un clima económico sumido en la incertidumbre como consecuencia de la fuerte crisis social por la que atraviesa el país.

El dirigente gremial destacó que “los saqueos y el robo NO son formas de protesta, que son cientos quienes han visto destruida su fuente de trabajo, en muchísimos casos comercios pequeños, víctimas del terror y del vandalismo.

Peter Hill agregó además que “considerando que nuestro sector entrega uno de cada seis empleos, es fácil hacerse el panorama del daño al tejido social, pero no nos referimos solo a un daño económico, la inseguridad que enfrenta gran parte de la población que debe salir de sus casas, transportarse, trabajar y regresar a sus hogares es patente”.

Asimismo, hizo un llamado a “todos quienes piensan en Chile y ponen su futuro por sobre intereses personales y parciales, a hacer todos los esfuerzos por devolver la tranquilidad a las personas para que puedan retomar sus vidas. Nuestras instituciones deben dar respuesta tanto a las demandas sociales como a la primera responsabilidad de un Estado: mantener el orden y garantizar la seguridad de todos. No podemos pensar en salidas a esta crisis por fuera de la institucionalidad y en ese contexto el comercio podrá volver a levantarse, con toda la fuerza que siempre ha demostrado y aportar al crecimiento de Chile”.

ANÁLISIS POR SECTOR

AGRICULTURA

Francisco Gana, gerente de Estudios de la Sociedad Nacional de Agricultura (SNA), señaló que las proyecciones económicas y desafíos del sector agrícola están marcados por las manifestaciones sociales y la aguda sequía que ha afectado al país en la última década.

En este contexto, manifestó que la crisis hídrica no tiene precedentes en la historia del país, lo que evidentemente ha afectado a este sector, principalmente a pequeños y medianos agricultores. Debido a esta crítica situación, el sector proyecta un PIB de -2% para este 2019.

Ante este escenario, Gana manifestó que el cambio climático ha sido clave para comprender esta mega sequía, añadiendo que “el sector ha visto con mayor frecuencia los periodos de escasez de lluvias. En regiones, como el caso de Coquimbo, se registra una sequía cada 2 años, situación que preocupa a las autoridades y que sólo puede compararse con la sequía de 1968, que también registró pérdidas millonarias”.

Sin embargo, las manifestaciones sociales y la incertidumbre económica se han transformado en una gran preocupación, aunque Gana manifestó que “es el sector menos afectado, ya que las labores se han mantenido dentro de la normalidad y la demanda por alimentos es más bien inelástica, aunque la mayor inquietud es el tema logístico y del transporte de los alimentos”.

En cuanto a la proyección 2020 del sector, Gana insiste que aún no se atreve a dar un diagnóstico definitivo ante la actual situación social que vive el país, sin embargo, prevé un freno en la inversión, baja en las tasas de interés, mayor desempleo, crecimiento económico ralentizado debido a la situación de incertidumbre, mantención del tipo de cambio favorable para la exportación y, finalmente, el fin de esta mega sequía que ha golpeado fuertemente a la producción agrícola del país.

CONSTRUCCION

Para Javier Hurtado, gerente de estudios de la Cámara Chilena de la Construcción (CCHC), la crisis social ha generado un antes y un después en la actividad del sector.

Se refirió a la actividad previa a la crisis señalando que, medida por el Imacon, había venido registrando una significativa recuperación en los meses de julio-septiembre (con un alza de 5,2% anual promedio), anticipando buenos resultados tanto para el PIB de la construcción como para la inversión del mismo sector para el tercer trimestre de 2019.

Sin embargo, explicó el ejecutivo, el escenario post crisis cambia totalmente el panorama del sector. Las estimaciones preliminares revelan que el costo de reposición del stock de capital, dañado por los hechos de violencia es de aproximadamente US$ 4.579 millones (15% del costo de capital destruido por el terremoto y maremoto del 27F de 2010). Debido a esto, el crecimiento del producto de tendencia es de 3,28% (versus 3,4% previsto en el período pre-crisis social).

Para el gerente de estudios de la CCHC, dado que aún se evalúan algunas medidas de Gobierno (por ejemplo, aumentar su deuda para estimular la inversión en proyectos de infraestructura pública), al mismo tiempo que se desconoce la dimensión del impacto en las expectativas que tendrían estas y otras medidas anunciadas, no puede descartarse una recuperación o mayor deterioro de la inversión de corto y mediano plazo, por lo que, el balance de riesgos para el actual escenario base de proyección está equilibrado.

Hurtado agrega que la información disponible a octubre sobre la inversión en infraestructura privada de fuente Corporación de Bienes de Capital (CBC), aún no permite dimensionar los potenciales ajustes de proyectos programados en cartera. La actualización al cuarto trimestre de 2019 entregará mayores luces para volver a evaluar el escenario base de proyección sectorial.

En el ámbito inmobiliario, señala que se ha manifestado la retirada de grandes inversionistas del mercado. “Es probable que, a partir de los meses de noviembre y/o diciembre de este año, se aprecie una disminución de su participación en la demanda por vivienda (actualmente representan el 41% de lo que se vende y ha logrado más que compensar la disminución de la demanda de hogares). Esto hace prever una caída importante en las ventas hacia fin de año.

COMERCIO

George Lever, gerente de estudios de la CCS, señaló que el comercio está enfrentando un escenario inusualmente complejo luego del estallido social en Chile, ya que la destrucción física de que ha sido víctima el sector y amenaza la supervivencia de miles de pequeñas empresas, se une el ambiente de incertidumbre que esta misma violencia ha generado, debilitando aún más la demanda que ya venía diezmada por la caída en las expectativas de los consumidores.

Los daños reportados por las empresas, especialmente en los primeros días, sitúan el costo inicial para el sector en unos US$ 1.400 millones. El último trimestre del año, que se esperaba fuera el mejor de 2019, anotará con casi certeza un resultado de signo negativo.

El economista explicó que de acuerdo a un estudio realizado junto a FollowUp, tan sólo en octubre muestra una caída severa en las ventas de vestuario y calzado, anotando una caída de 20% en el mes, mientras los bienes durables reportados por GfK se hundieron un 24%, cifra similar a la expectativa informada por ANAC para la venta de automóviles.

De acuerdo a otro estudio de la CCS, dos tercios de los consumidores revelan haber tenido que restringir sus compras producto de la situación que vive el país. Los horarios limitados de funcionamiento, los cierres de locales y las dificultades para transportarse por la ciudad han condicionado las posibilidades de las personas para acceder a bienes y servicios, lo que se ha traducido en una serie de cambios en los hábitos de consumo, afectando negativamente a bienes y servicios no indispensables, privilegiando marcas y variedades más económicas e incentivando el aprovisionamiento de alimentos y combustibles, entre otros.

En promedio, los consumidores prevén que la situación actual de movilizaciones se mantendrá hasta fines de este año.

Si bien existe un margen muy grande de incertidumbre que impide proyectar con certeza, la CCS planteó que algunas variables serán determinantes en lo ocurrirá durante los próximos meses. Entre ellas la evolución que siga la percepción de riesgo, el tamaño de la destrucción de la infraestructura y del pequeño comercio, el daño que esto tenga sobre la inversión y el empleo, las expectativas de los consumidores, el tipo de cambio y las tasas de interés. Dentro de los factores potencialmente positivos para la demanda interna, la CCS mencionó las medidas de gasto social en materia de pensiones y de ingreso mínimo.

Finalmente, George Lever informó que las proyecciones de la CCS tanto para este como para el próximo año, han sido revisadas a la baja. Se espera que el PIB crezca 1,7% en 2019 y en torno a 2% el próximo, ambos con sesgo negativo. Las ventas del comercio podrían cerrar este año en cifras levemente negativas, para aspirar a cifras del 1 o 2 por ciento en 2020.

INDUSTRIA

Rafael Palacios, el director de Políticas Públicas de SOFOFA, planteó que el sector ha debido recortar sus estimaciones de crecimiento de la actividad manufacturera tanto para el año 2019 como para el 2020. “El negativo comienzo del año observado en la industria (caída acumulada de 0,7% a septiembre) se verá acentuado en los próximos meses producto de la menor actividad que debiera registrar el sector con motivo de los acontecimientos de las últimas semanas”.

Por ello, Palacios explicó que SOFOFA proyecta para este año una contracción del 1% en la producción manufacturera, mientras que para el año 2020 espera un crecimiento de

entre 1% y 1,5% en el mismo indicador. “Las mejores perspectivas para el año que viene responden a una normalización operacional respecto de la situación actual, a la reposición de inventarios, a la reparación de los eventuales daños de capital fijo que pudiese haber sido afectado por los acontecimientos de las últimas semanas y a una baja base de comparación. Sin embargo, el resultado final estará determinado en gran medida por la recuperación de la confianza tanto de los consumidores como de los inversionistas”

De acuerdo al ejecutivo, los sectores que enfrentan una mayor demanda interna debieran ser los que empujen el carro, tales como alimentos y bebidas que, en su conjunto, representan más del 40% del total de la industria manufacturera.

“El desempeño para el próximo año también dependerá de la evolución del conflicto comercial entre China y EE.UU. El potencial cese de la escalada tarifaria anunciado por ambas economías podría dar un impulso a la demanda externa por productos locales, los que se han visto fuertemente golpeados este año, tales como la celulosa y productos derivados”, concluyó Rafael Palacios.

MINERIA

El gerente de Estudios de SONAMI, Álvaro Merino, proyectó un crecimiento del sector de sólo 1% con una producción de cobre cercana a las 5.800.000 toneladas.

En su exposición, el ejecutivo estimó que el precio del cobre se situará en un rango entre 2,65 y 2,75 US$/lb y exportaciones mineras por un monto de 41 mil millones de dólares.

Sin embargo, el ejecutivo indicó que frente a estas proyecciones “hay que tener una dosis de cautela” por cuanto hay elementos de riesgo que podrían hacerlas variar.

“Sin duda que el comportamiento de la economía mundial y particularmente de China, como principal consumidor de cobre, pone una nota de prudencia. Desde el punto de vista de la producción, se debe tener en cuenta la compleja coyuntura nacional, sumando que el próximo año se llevarán a cabo 20 negociaciones colectivas en la minería, por lo que si -eventualmente- se paralizaran algunas actividades mineras tanto la producción como el crecimiento proyectado podría será menor”, precisó Merino.

Merino también analizó el impacto para la industria de la guerra comercial entre Estados Unidos y China, especialmente su impacto en el precio del cobre que ha mostrado una tendencia a la baja. “El déficit proyectado en el mercado del cobre no se ha reflejado en su precio debido –precisamente- a la incertidumbre generada por el desempeño económico mundial. En efecto, en el primer trimestre del presente año el cobre alcanzó una cotización promedio de US$2,82 por libra, período en el cual los dos gigantes de la economía mundial estaban en un proceso de tregua, en tanto, que posteriormente se intensificaron las escaramuzas y es así que en el trimestre julio-septiembre llegó a US$2,63, esto es una caída de 7%”.

Esta disminución del precio es importante para Chile, pues por cada centavo de dólar promedio anual que cae la cotización del cobre, Chile deja de percibir US$125 millones

por exportaciones y el fisco US$60 millones por concepto de excedentes de Codelco y tributación de la minería privada.

“Debemos tener presente que, si se allanan las posiciones y se alcanza un alto grado de entendimiento, lo más probable es que veamos precios al alza al despejarse la incertidumbre respecto del desempeño de la economía mundial, en caso contrario, continuaremos viendo precios del cobre deprimidos”, acotó.

En cuanto al presente año, el gerente de Estudios de SONAMI señaló que en 2019 la actividad minera tendrá una leve caída de 1% a 1,5% respecto del año anterior, que se explica fundamentalmente por menor producción de cobre, molibdeno y hierro.

Finalmente, respecto de la actual coyuntura, expresó que para seguir avanzando se requiere “despejar las incertidumbres, en este sentido, como país se debe definir en forma precisa, sin ambigüedades, la ruta a seguir para el futuro desarrollo de Chile. Ello por cierto, requiere acuerdos amplios en un horizonte de largo plazo”. Agregó que no se debe olvidar la importancia del crecimiento, pues “mientras más altas y sostenidas sean las tasas de crecimiento del país, mayor será su progreso económico y social”, puntualizando que “no hay atajos en el camino al desarrollo”.

Merino concluyó su exposición manifestando su confianza en que “los líderes del país sabrán encausar esta compleja coyuntura por la senda correcta”.