CCS presentó reparos por prohibición de venta de productos “no esenciales” en supermercados durante cuarentena

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El documento enviado al Ministerio de Economía, destaca que la norma involucra una serie de complejidades prácticas que la hacen no aconsejable.

CCS presentó reparos por prohibición de venta de productos
‘no esenciales’ en supermercados durante cuarentena

La Cámara de Comercio de Santiago (CCS) presentó al Ministerio de Economía sus comentarios sobre prohibición la de venta de productos ‘no esenciales’ en supermercados durante la cuarentena, señalando que la norma involucra una serie de complejidades prácticas que la hacen no aconsejable.

El documento establece 8 puntos que se detallan a continuación:

1- En situación de cuarentena el comercio puede seguir operando a través de comercio electrónico debido a la necesidad de mantener activo el acceso al consumo y las cadenas de suministro. En el caso de los supermercados, los modelos de e-commerce son operados por personas que retiran directamente en sala los productos desde las góndolas. Si se fuerza a bloquear el acceso a las zonas en que se encuentran los productos denominados como no esenciales se impedirá el acceso de los repartidores al retiro de compras realizadas online por los clientes, prohibiendo en la práctica el e-commerce a gran parte de los supermercados.

2. Dentro de sala, existen áreas en que conviven productos denominados esenciales con otros no esenciales, por lo que resulta impracticable impedir físicamente el acceso a estos últimos.

3. En el caso de las zonas dedicadas exclusivamente a bienes de los denominados no esenciales, el cierre de pasillos genera el problema práctico de bloquear vías de circulación y evacuación dentro de sala, con el consiguiente riesgo para la seguridad de clientes y colaboradores.

4. Tener los productos exhibidos en sala, pero con prohibición de compra, genera expectativas que se traducen en una muy mala experiencia del consumidor, lo que es especialmente sensible en la difícil coyuntura que enfrenta el país.

5- La opción de despejar la sala retirando a bodega los productos no esenciales tiene alto costo operacional (por ejemplo, en comunas en fase 2 se deberían retirar todos los productos no esenciales en la madrugada del sábado y reponerlos en la madrugada del lunes). Adicionalmente, las góndolas vacías generan la sensación sicológica de desabastecimiento entre los consumidores, afectando negativamente sus expectativas.

 6. Experiencias similares en otros países han generado gran rechazo de parte de los consumidores, lo que ha llevado en algunos casos a revisar las disposiciones, de manera de hacerlas más flexibles.

7. Implementar esta prohibición, además, reabre la compleja discusión sobre el acceso al consumo de bienes “esenciales” y “no esenciales” durante pandemia -incluyendo la intención de elaborar listas de productos de primera necesidad-, y que luego de un arduo trabajo logró ser despejada hace meses. El factor fundamental que contribuyó a resolver esa discusión fue la postura del Ministerio de Economía, que descartó de plano la creación de listados o catálogos de productos de primera necesidad, debido, entre otras cosas, a que la condición de tal cambia en el tiempo, y a que las personas tienen distintas necesidades. Llevar esa discusión al interior de una sala de supermercado obliga a reabrirla, y por necesidad práctica equivale a generar dichos listados o catálogos. Para un hogar en que se descompone un electrodoméstico vital, como un refrigerador, una cocina o una lavadora, esos artículos pasan a ser de primera necesidad y requieren ser repuestos de inmediato. Lo mismo un teléfono celular en tiempos de pandemia, así como cierto tipo de prendas de vestuario y calzado. Todos estos productos tienen tasas de falla, en el extremo por vida útil, y es fundamental mantener una vía de acceso para situaciones de este tipo. Lo relevante es promover el autocuidado y desincentivar la compra impulsiva o no necesaria de productos que para otros consumidores sí pueden adquirir la condición de esenciales.

8. En lo relativo al argumento que busca llevar equidad al tratamiento de supermercados respecto de otros comercios, particularmente PYMEs, consideramos que se trata de una estrategia que nivela hacia abajo, generando un perjuicio directo a los hogares sin un beneficio claro para pequeñas y medianas empresas. Luego de la migración masiva de los últimos 10 meses hacia el e-commerce por parte de empresas y consumidores, y de las tasas de crecimiento de este rubro, la mantención del canal online ha sido un gran logro de la autoridad que ha permitido mantener activo a todo el comercio. La cancha hoy está mucho más pareja que hace un año atrás, y nuestra recomendación es que, en lugar de modificar las normas en perjuicio de consumidores y de un sector, se privilegien las estrategias para potenciar la recuperación de los más frágiles.