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Aumento de costos y mayor automatización prevén las empresas como impacto de la eventual reducción de la jornada laboral

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La encuesta realizada por la CCS entre 222 empresas de distintos tamaños y sectores económicos, destacó que las mayores proporciones de empresas que esperan eventuales aumentos de costos se dan en la industria, comercio, construcción y servicios, entre ellos los financieros.

Un aumento en sus costos y una mayor automatización de funciones basados en herramientas digitales aparecen entre los principales impactos previstos por las empresas ante un eventual cambio de jornada laboral de 45 a 40 horas. Así se desprende de una encuesta realizada por la CCS entre 222 empresas de distintos tamaños y sectores económicos.

En términos simples, el proyecto de ley en discusión propone una disminución de la jornada laboral de 45 a 40 horas semanales y prohíbe la disminución de las remuneraciones actuales de los trabajadores beneficiados. En materia de costos, un mayoritario 56% prevé que aumentarían con la nueva disposición, frente a un 28% que no espera cambios y un 8% que indica que disminuirían. En el segmento de medianas empresas es donde se aprecia una mayor proporción de afectados por el riesgo de un aumento de costos, con un 60%, 7 puntos por sobre el segmento de pequeñas empresas y 6 puntos por sobre las grandes.

A nivel de sectores, las mayores proporciones de empresas que esperan eventuales aumentos de costos se dan en la industria, comercio, construcción y servicios, entre ellos los financieros.

El 50%, en tanto, espera que las plantas de trabajadores se mantengan ante la eventual reducción de jornada, mientras un 27% prevé un aumento, que requerirá nuevas contrataciones por ejemplo para nuevos turnos requeridos, y un 11% una disminución. Las más proclives a aumentar su dotación son las grandes empresas, con una proporción que llega a casi un 40% de las encuestadas, muy por sobre el 22% de las pequeñas y el 26% de las medianas.

La industria manufacturera, la minería y el turismo aparecen como los sectores con mayor propensión a aumentar la contratación a consecuencia de la eventual disminución de la jornada.

Respecto del comportamiento de los salarios, no se prevén cambios en las remuneraciones actuales, pero un porcentaje importante (37%) estima que las nuevas contrataciones experimentarán una disminución salarial. En el caso de grandes empresas, dicho porcentaje se eleva hasta un 46%.

Solo un 6% espera un aumento y un 47% anticipa que las nuevas contrataciones mantendrían los niveles salariales.

Si bien se ha discutido en torno a una posible relación entre una disminución de la jornada  y potenciales aumentos de productividad laboral, en opinión de las empresas solo un 18% espera un efecto de ese tipo. La mayor parte, un 36%, prevé lo contrario, una disminución en la productividad, mientras que un similar 34% no anticipa cambios. Las medianas comparten la visión más pesimista, con un 44% inclinándose por una eventual caída en este indicador de comportamiento tan esquivo en los últimos años.

En cuanto a los niveles de producción y ventas, el escenario es similar: un 33% espera que disminuyan ante la eventual medida.

A consecuencia en parte de los factores anteriores, cerca de un tercio de las empresas percibe riesgos de un deterioro en su viabilidad económica, mientras que un 43% no anticipa cambios relevantes

Donde sí existe un amplio consenso es en el impacto de la reducción de la jornada en los niveles de automatización de las empresas: un significativo 61% prevé una mayor automatización basada en herramientas digitales, que en el caso de pequeñas y grandes empresas se eleva hasta un 66 y 69 por ciento.

En los sectores de construcción, transporte y logística, comunicaciones y tecnología, esta propensión a la automatización futura se manifiesta con mayor fuerza, con un porcentaje llega a un 75%. Les siguen el comercio, los servicios financieros y la industria manufacturera, con tasas en torno al 65%.

El sector turístico, en cambio, es el único en que menos del 50% se manifiesta sobre una mayor automatización, lo que es consistente con su respuesta anterior en términos de prever ampliamente una mayor contratación en caso de implementarse la reducción de jornada.

La tendencia hacia una mayor automatización no es nueva y por supuesto responde a un fenómeno global que ya ha tenido desarrollos importantes en nuestro país. Sin embargo, en la realidad local, una serie de iniciativas que han ido encareciendo los costos laborales han acelerado este proceso, generando un desplazamiento del trabajo por capital en la forma de tecnología. Este efecto es un punto no menor que deberá analizarse dentro del proceso de discusión legislativa, por los riesgos que plantea estructuralmente a la capacidad de generar empleos de la economía.

Respecto de la eventual gradualidad que se ha planteado para la implementación de la nueva norma, existe amplio consenso entre las empresas en el sentido de que debería darse un plazo de adaptación a todas, sin distinciones ni por tamaño ni sector de actividad. Más de dos tercios de los encuestados se manifiestan a favor de esa modalidad. Entre las grandes empresas la gradualidad sin distinciones tiene mayor popularidad, superando el 80%, mientras que disminuye en las medianas (67%) y pequeñas (60%)

Tan solo un 8%, en tanto, opina que, de legislarse, la nueva jornada debería ser implementada de inmediato.

En cuanto al período de adaptación que se requeriría para la reducción de jornada, el promedio apunta hacia poco más de 2 años, lapso que aumenta levemente en el caso de las grandes empresas (2,1 años las pequeñas y medianas, 2,3 las grandes).

Vea el informe completo AQUI

Los invitamos a revisar los comentarios del gerente de Estudios CCS, George Lever, sobre los resultados que arrojó esta encuesta: