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Ventas reales del comercio habrían caído 12% en julio

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De acuerdo al estudio realizado por la Cámara de Comercio de Santiago, las ventas del sector vienen cayendo desde mayo, completando tres meses consecutivos de contracción a tasas de dos dígitos.

De acuerdo a estimaciones de la Cámara de Comercio de Santiago (CCS), basadas en el Índice nominal de Ventas Diarias del Comercio Minorista del Banco Central, las ventas del sector habrían caído aproximadamente un 12% real en 12 meses durante el mes de julio pasado.

El indicador, que muestra una marcada tendencia de desaceleración desde mayo de 2021, completa de esta forma tres meses consecutivos en contracción real, esta vez a tasas de 2 dígitos.

El Índice de Actividad del Comercio del INE, cuya cifra de julio será publicada el 31 de este mes, debiera reportar un resultado similar.

Esta tendencia se da dentro de un contexto de desaceleración en el consumo global. Tal como hemos notado en informes previos, las ventas del comercio experimentaron una notoria contracción durante la primera fase de la pandemia, para luego recuperarse de la mano de los apoyos de los gobiernos a los hogares y el posterior desconfinamiento. Esta situación comienza a cambiar en los últimos trimestres, produciéndose una tendencia global a la desaceleración y luego a la contracción en algunos países en los meses recientes.

En esta última etapa, la reducción en los apoyos fiscales, el acelerado aumento de la inflación y de las tasas de interés de los bancos centrales y la normalización del gasto luego del fuerte crecimiento del año pasado (y sus altas bases de comparación), han sido determinantes en la desaceleración de las ventas minoristas.

En el caso de Chile este proceso se ha visto amplificado en todas sus fases: la contracción inicial resultó más severa que el promedio global, debido principalmente a la severidad de la cuarentena, y posteriormente el volumen de recursos que aumentaron la liquidez de los hogares se tradujo en un incremento del consumo sin precedentes, muy superior al del resto del mundo.

Finalmente, la tendencia a la desaceleración, particularmente en los últimos meses, ha sido más severa que en el resto del mundo, con una caída más fuerte de los ingresos de apoyo, una mayor aceleración en la inflación, de las tasas de interés y el tipo de cambio, entre otros factores.

En lo que va del año, el crecimiento minorista acumula aproximadamente un 3% y se encamina a la variación cero que proyectamos a comienzos de año, si bien aumentan las probabilidades de que el resultado final sea negativo.

Las categorías más afectadas son bienes durables, como tecnología, electrónica y equipamiento y mejoramiento de hogar, y en lo más reciente alimentos y bebidas.

En los próximos meses las ventas deberían seguir cayendo, si bien hacia fines de año irán moderando el ritmo de contracción.

Las cifras de julio ratifican lo que mencionamos en un informe previo, en el que se advirtió que si bien el ajuste de las ventas durante el primer semestre ocurrió a un ritmo menor que lo esperado por el Banco Central, a partir de mediados de año está avanzando a gran velocidad. Esto plantea un gran desafío a la política monetaria, ya que las tasas de interés han subido demasiado rápido y sus efectos sobre la demanda se extenderán por varios trimestres, arriesgando una contracción más allá de lo razonable.