Editorial de Ricardo Riesco Eyzaguirre, presidente del Consejo Directivo del CAM Santiago.
Editorial de Ricardo Riesco Eyzaguirre, presidente del Consejo Directivo del CAM Santiago.
Asumir la presidencia del Consejo del CAM Santiago no es solo un honor, sino también una responsabilidad estratégica: consolidar el liderazgo arbitral que esta institución ha construido en Chile y proyectarlo con fuerza hacia Iberoamérica. Nuestro desafío, junto a la Dirección Ejecutiva, es claro: preservar lo que nos distingue y, al mismo tiempo, impulsar mejoras que nos permitan responder a las exigencias de la sociedad y de un entorno jurídico en constante transformación.
Por un lado, los requerimientos de transparencia institucional son cada vez más exigentes. En este sentido, como CAM Santiago vamos a socializar más proactivamente nuestros logros. A modo de ejemplo, informaremos a la comunidad con mayor énfasis sobre nuestras excelentes listas de árbitros generales, de árbitros jóvenes —que es el semillero de árbitros del CAM Santiago— y de mediadores; sobre la celeridad en la resolución de los conflictos administrados por el CAM Santiago, muy por debajo de los plazos de la justicia ordinaria; sobre el bajísimo nivel de anulaciones de fallos por la Corte de Apelaciones de Santiago; y también sobre los mecanismos adecuados de resolución de conflictos, especialmente la mediación, tanto en el ámbito empresarial como en el ámbito municipal, donde prestamos múltiples asesorías pro bono. Ya hemos dado nuestros primeros pasos proactivos al publicar las nóminas de árbitros y mediadores del CAM Santiago, así como el número de causas de las que están a cargo en la actualidad.
Por otro lado, hoy en día existen severos cuestionamientos sobre la ética en el ejercicio de la profesión. Es evidente que desde hace unos años existe una mayor litigiosidad —lo que obedece a múltiples causas— que impone a los árbitros y a los mediadores mayores exigencias de seriedad jurídica y ética, materias sobre las cuales seguiremos poniendo la máxima de las prioridades. Prueba de ello es la reciente implementación del Código de Ética y de Buenas Prácticas de Arbitraje, que ya está siendo aplicado efectivamente. La sostenibilidad futura del CAM Santiago depende, casi en única medida, de la rigurosidad técnica y sobre todo ética de todos nuestros árbitros y mediadores.
En relación a la formulación de políticas públicas, dado su expertise único en arbitraje y mediación el CAM Santiago debe jugar un papel clave: desde promover la tan anhelada reforma procesal civil como instar por el establecimiento de un sistema arbitral monista en Chile y por la promulgación de una ley de mediación civil y comercial en nuestro país.
El CAM Santiago será un actor proactivo en el ámbito público, porque además de que ello redundará en un mejor sistema de resolución de conflictos, ayudará también a generar un clima de predictibilidad y confianza que favorezca la inversión nacional y extranjera, lo que es clave para el crecimiento y desarrollo de un país y, por tanto, para mejorar la calidad de vida de sus habitantes. Por ello, el CAM Santiago propiciará una relación cercana y colaborativa con los distintos poderes del Estado, especialmente con el Poder Judicial, con el cual debemos estrechar lazos porque, en definitiva, ambos tenemos un objetivo común: mejorar la administración de justicia en Chile.
No obstante, hay que recordar una y otra vez que el logro de este objetivo no es solo una responsabilidad del Poder Judicial o de quienes de alguna u otra forma integran el CAM Santiago, sino que es un deber de toda la sociedad y, en particular, de toda la comunidad jurídica nacional, porque al resolver conflictos, garantizar derechos y exigir obligaciones, se refuerza el Estado de Derecho y la paz social. De allí que el ejercicio jurisdiccional y profesional debe siempre someterse a la ley, pero también contar la legitimidad que le otorga su ejercicio ético.
Trabajando en equipo con dedicación y responsabilidad, con el ánimo de contribuir al país, tengo la certeza de que el CAM Santiago estará a la altura de estas exigencias y, durante los próximos años, continuará consolidándose como una institución emblemática tanto en Chile como en el ámbito internacional.
