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CCS rechaza violencia en Barrio Lastarria y llama a erradicar los disturbios en el sector

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La Cámara de Comercio de Santiago (CCS) hace un nuevo llamado a todos los sectores políticos para que, de una vez por todas, condenen firmemente la violencia y tomen las medidas necesarias.

Frente a los hechos de violencia y destrucción observados el fin de semana recién pasado, específicamente el día viernes 30 de julio en el sector de barrio Lastarria, la Cámara de Comercio de Santiago declara lo siguiente:

  • Rechazamos de forma enérgica y enfática cualquier tipo de violencia y destrucción, venga de donde venga, más aún cuando quienes la realizan afectan el desarrollo normal y pacífico de emprendedores y pequeños empresarios, duramente golpeados durante la pandemia, y que producto de los daños no pueden sacar adelante sus negocios.
  • Las imágenes conocidas de los inexplicables ataques contra locales comerciales y restaurantes del sector del barrio Lastarria no pueden volver a repetirse. Nuestro apoyo y solidaridad a todos quienes buscan reabrir sus actividades en uno de los centros culturales y gastronómicos más tradicionales de la ciudad, quienes una vez más deben bajar cortinas y suspender sus operaciones.
  • Empatizamos y nos hacemos parte también de la sensación de desamparo, desazón e impotencia de estos emprendedores, los que además de tener que lidiar con el enorme daño de la pandemia en su actividad, deben seguir sufriendo agresiones inexplicables de quienes no valoran el esfuerzo y determinación requeridos para construir y levantar los negocios después de una época tan dura.
  • Reactivar a los pequeños comercios y emprendedores es tarea de todos, pero en este ambiente de violencia que algunos pretenden imponer, donde prima la agresión por sobre el diálogo, es poco y nada lo que sectores como el nuestro pueden hacer para ayudarlos a salir adelante.
  • Hacemos un nuevo llamado a todos los sectores políticos para que, de una vez por todas, condenen firmemente la violencia y tomen las medidas necesarias para detener este tipo de hechos que, de manera gratuita y sin propósito aparente, destruyen años de esfuerzo y dejan a cientos de trabajadores una vez más con sus fuentes de ingresos suspendidas.