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UNCAC y CCS abordaron relación público-privada como motor de la integridad

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El encuentro contó con las destacadas presentaciones de Juan Eduardo Ibáñez, director de la Escuela de Graduados en Derecho de la PUC y María Jaraquemada, directora ejecutiva de Chile Transparente.

La Alianza Anticorrupción UNCAC en conjunto con el Comité de Compliance de la Cámara de Comercio de Santiago (CCS), realizaron el miércoles 10 de agosto el webinar “Relación público-privada como motor de la integridad” el cual fue moderado por Sebastián Segovia, presidente del Comité de Compliance de la CCS.

Durante el encuentro, el gerente general de la CCS, Carlos Soublette, señaló que “hoy existe un desafío global a nivel de la lucha contra la corrupción y Chile no está ajeno, por lo que es imperativo que junto con las necesidades de reactivación económica, se vuelvan a encausar las confianzas, dar certezas para el desarrollo del país, en un contexto de decisiones complejas, pero también debemos generar instituciones públicas y privadas fuertes, con sistemas de integridad suficientemente capaces de actuar como barrera ante los actos de corrupción”.

Agregó que la prevención y la lucha contra la corrupción “constituyen un propósito fundamental de todos los actores de la sociedad, y en esto el sector empresarial tiene la corresponsabilidad de dar un paso al frente y trabajar en conjunto con el sector público para fomentar estas buenas prácticas que nos toca liderar”.

Al abordar la temática de la construcción del propósito empresarial y la lucha contra la corrupción, Juan Eduardo Ibáñez, director de la Escuela de Graduados en Derecho de la Pontificia Universidad Católica de Chile, comentó que “la ética y la gestión de la cultura de la integridad en las empresas está siendo hoy incorporado dentro de la gobernanza, que es uno de los pilares de la sostenibilidad, es decir, aquellas empresas que están adoptando una forma sostenible y que quieren perdurar en el tiempo y generar valor, están incorporando de manera más seria la gestión de la ética”.

Ibáñez agregó que “durante mucho tiempo parecía ser que la ética e integridad eran un accesorio a la gestión corporativa, pero la literatura moderna ha mostrado que la cultura ética debe ser gestionada y que debemos actuar todos de una manera consistente con el entorno que nos rodea, de manera que, si no lo gestionamos, estamos expuestos a que esa cultura se vaya degradando, viciando, echando a perder y que en definitiva se vaya corrompiendo”.

Por su parte, la directora ejecutiva de Chile Transparente, María Jaraquemada, señaló que no podemos dudar que en los últimos años hemos ido avanzando en materia de anticorrupción y, recordó que hace 40 años el tema de la corrupción era visto como un problema principalmente del Estado. “Pero hoy el panorama es muy distinto, y no solo se ve al sector privado como el que puede ser parte de la corrupción o la cara contraria de la moneda, que es promover la integridad en su interacción con el Estado y entre privados”.

“Hemos avanzado y subido los estándares de lo que consideramos atenta contra la legitimidad de los negocios y el mercado, y hoy en día la corrupción, la administración desleal, el tráfico de influencia, entre otros, se ha ido avanzando en generar mecanismos para prevenirlos y para detectarlos y también para sancionarlos adecuadamente”.

María Jaraquemada sostuvo que sin duda Chile ha avanzado en materia regulatoria, y destaca que hoy somos parte de los tres tratados internacionales más importantes que existen en la materia (Naciones Unidas, OEA y OCDE). “También hemos avanzado en sancionar algunos hechos de corrupción propiamente entre privados, se ha tratado de exigir a las empresas contar con mayores obligaciones de rendir cuentas y de transparencia, y también modelos internos de prevención de delitos y de promoción de una cultura de la integridad”.