De acuerdo con estimaciones de la Cámara de Comercio de Santiago (CCS), elaboradas a partir de indicadores del INE, la masa salarial mostró en diciembre un crecimiento real anual de 4%, registrando casi 2 puntos porcentuales menos que en igual mes de 2024, el que mostraba un alza de 5,9%. Con ello, el indicador termina el año con una trayectoria de desaceleración —en rangos inferiores al 5%— que se viene observando desde la última parte del año pasado.
El punto más alto del último ciclo se registró en septiembre de 2024, cuando la masa salarial creció 7,4% en 12 meses. Desde entonces, durante 2025, el indicador ha mostrado una tendencia descendente. El resultado de diciembre se explica por el aumento de 2,4% anual en las remuneraciones reales, y por un incremento de un 1,5% anual en el número de trabajadores asalariados, equivalente a 107 mil nuevos empleos.

En términos mensuales, la masa salarial aumentó un 1,9% respecto de noviembre de 2025, evolución influida por el crecimiento tanto del empleo asalariado (1,1% mensual), como por el incremento de las remuneraciones (0,8% mensual).
El crecimiento de la masa salarial refleja el aumento en el total de ingresos laborales percibidos por los trabajadores remunerados y mantiene una estrecha relación con la evolución del gasto agregado y los niveles de ahorro de la economía.
Si bien la evolución de la masa salarial se estima solamente para los trabajadores asalariados, es posible inferir una aproximación de esta misma variable para el total de trabajadores de la economía: si se realiza el supuesto de que los ingresos de los no asalariados se comportan de manera similar a las remuneraciones de los asalariados, se estima que los ingresos laborales reales habría crecido en torno a 4,2% en 12 meses durante diciembre último, lo que representa un aumento real de 1,6% (0,5 puntos porcentuales), respecto de noviembre. Este resultado se explica por un crecimiento del empleo total de 1,8% anual, equivalente a la creación de 167 mil puestos de trabajo.
Desde una perspectiva sectorial, los mayores incrementos anuales del empleo se concentraron en servicios administrativos y de apoyo, con un alza de 27%, equivalente a la creación de 74 mil nuevos puestos de trabajo. Le siguen las actividades de alojamiento y servicios de comidas (7,4%, incorporando 32 mil empleos). Más atrás se ubicó el sector de salud y asistencia social (4,2% y 31 mil puestos de trabajo adicionales).

En contraste, se observaron caídas relevantes en algunos sectores. Las actividades financieras y de seguros retrocedieron 5,6%, con una pérdida de 11 mil puestos de trabajo, mientras que el sector comercio anotó una leve contracción de 0,4% en doce meses, con la pérdida de 8 mil empleos, dando una señal de alerta, pues este sector suele reaccionar primero a las bajas en el consumo. La administración pública registró una disminución de 11,7% anual, lo que equivale a 68 mil empleos menos, completando diez meses consecutivos de variaciones anuales negativas.

En el caso del sector público, se observan tendencias contrapuestas. Si se mide su empleo a través del número de asalariados de la administración pública, defensa y previsión, se observa una disminución del 11,7% anual. Si se considera, en cambio, a todas las personas asalariadas que trabajan para instituciones o empresas del Estado, se aprecia un aumento del 1% en 12 meses, lo que equivale a 12 mil personas nuevas en el sector público. El total de trabajadores del sector se mantiene en torno a 1,2 millones de personas.
Por su parte, las remuneraciones nominales crecieron 5,9% en los últimos 12 meses. El dinamismo en términos anuales fue liderado por las actividades inmobiliarias (8,1%), los servicios de agua y sanitarios (7,9%), por minería y construcción (7,8% cada uno). Más abajo se ubicaron los sectores del comercio e industria, con crecimientos anuales de 6,2% y 5%, respectivamente.
Para los próximos meses, se espera que persista la tendencia a la desaceleración de la masa salarial observada durante el año. Este comportamiento se da en un contexto de debilidad en el mercado laboral, caracterizado por una baja creación de nuevos puestos de trabajo. A esto se suma una menor presión por el lado del salario mínimo, tras los significativos ajustes de los últimos años; cabe destacar que el incremento más reciente, que elevó el sueldo base a $539.000, se hizo efectivo en enero de este año.







































