Emprendedoras duplican sus ingresos y reducen su deuda a la mitad tras dos años de recibir el servicio microfinanciero de Fondo Esperanza
El informe, titulado Impacto de Fondo | Mujeres que Transforman, fue presentado el 5 de noviembre en el salón principal de la Cámara de Comercio de Santiago, en un encuentro que reunió a representantes del sector público, del mundo académico y del ecosistema del emprendimiento social.
El estudio evidencia un impacto real y sostenible en las condiciones de vida de las emprendedoras y emprendedores apoyados por Fondo Esperanza, con avances significativos tanto en el ámbito económico como en la equidad de género. Es un estudio longitudinal y la muestra es de 10.000 casos para el grupo evaluado al primer año y 400 para el grupo que lleva dos años en Fondo Esperanza.
En lo económico, el informe muestra que las ganancias del grupo de estudio crecieron un 57,2% al primer año y un 106,2% al segundo, mientras que los activos fijos aumentaron un 40,5% al cabo de dos años, reflejando un paso desde la subsistencia hacia la capitalización. A su vez, los ahorros subieron un 62,5% al año 1 y un 77,5% al año 2, y la deuda disminuyó un 22,9% y 49,9%, respectivamente.
El estudio también incorpora un enfoque de género, midiendo la distribución del tiempo entre el trabajo doméstico no remunerado y las actividades productivas. Las mujeres redujeron en promedio un 17,9% sus horas de cuidado no remunerado el primer año y 25,9% el segundo, mientras que la corresponsabilidad en el hogar aumentó cerca de un 20%.
Esto se traduce en que las emprendedoras liberan en promedio 11 horas semanales, que pueden reinvertir en fortalecer sus negocios.
“Así como hemos definido que tenemos perspectiva de género, también sabemos que es muy importante medir si realmente estamos disminuyendo esas brechas. Las variables que observamos en este modelo de impacto —que se construye a partir de la autoevaluación de las propias emprendedoras— nos permiten entender cómo evoluciona la pobreza multidimensional y cómo avanzar hacia un país más justo y equitativo”, señaló Karina Gómez, gerenta comercial y social de Fondo Esperanza.
Estos resultados refuerzan el compromiso de Fondo Esperanza con generar oportunidades que promuevan la autonomía económica, la igualdad de género y la construcción de comunidades más resilientes.
“Cada emprendimiento que crece representa una historia de esfuerzo y superación. En Fondo Esperanza creemos que emprender es una herramienta de transformación social que genera bienestar y que remover las barreras de género y pobreza estructural permite cambios más profundos y duraderos en las condiciones de vida”, afirmó Mario Pavón, gerente general de Fondo Esperanza.
Tras la presentación del informe, Pavón conversó con Soledad Ovando, gerente general de Crédito en BancoEstado, y Cecilia Cifuentes, directora del Centro de Estudios Financieros del ESE Business School Chile, para abrir un espacio de reflexión sobre los desafíos y oportunidades desde las políticas públicas y el rol de las organizaciones privadas en el acompañamiento a emprendedoras. El diálogo abordó además la informalidad en el emprendimiento y el autoempleo, como un tema clave para mejorar las condiciones de vida de este sector fundamental para la economía del país.